Disfrutar el paisaje

En el paisaje actual del diseño gráfico, el trabajo de Gabriel Morales bien podría
ser una postal toscana. Una imagen de equilibrio y orden, geometrías depuradas,
viñedos en línea y pequeños pabellones de arquitectura palladiana. Serenidad apetecible,
que invita a la contemplación y que será más y más recordada conforme sus horizontes
vayan ensanchándose con nuevos caminos. Es sólo el comienzo.
 
“Intento que la meticulosidad forme parte de mi trabajo”. La atmósfera limpia
que envuelve la producción gráfica de Gabriel Morales debe mucho a un carácter
minucioso y sistemático. Su proceso de trabajo puede verse como gesto disciplinado,
una llamada al orden. Desde la idea hasta la producción, el diseñador se emplaza
a mantener el control, porque todo tiene que ocupar su lugar natural.
No se trata de una minuciosidad rígida, sino más bien la puerta que franquea
hacia la libertad creativa, siguiendo la conocida sentencia de que la técnica hace libre.
 
“La tipografía es la auténtica joya a cuidar”. Por lo que tiene de estudio,
geometría y rigor, la tipografía es el elemento clave del trabajo de Gabriel Morales.
El componente que se adecua a un diseño entendido en una doble vertiente:
como estructura visual con voluntad de perdurar y como vehículo de una comunicación
clara y efectiva.
 
“Es fundamental mantener un diálogo constante”. Entender un proyecto como
un espacio de relación, donde todo es posible si se cifra en términos de colaboración
y confianza: eso es la esencia del diálogo, que se extiende al cliente y al resto de actores
que intervienen en el proceso gráfico. Gabriel está convencido de que el esfuerzo
por mantener esta comunicación se salda en una mayor satisfacción profesional,
un disfrute que acaba contagiando al receptor último de la comunicación.
 
Albert Martínez López-Amor
Periodista y Crítico de Arte